Vela Mágica con Flores y Gemas – El Sol

18,90

Vela en vaso de cristal de cera de soja con flores, piedras de cuarzo citrino y sodalita y fragancia con especial conexión con la Naturaleza y la Luz que hay en ti

1 disponibles

Descripción

Peso 0.33 Kg /Vela
Peso de envío 0.356 Kg
Dimensiones 8 x 8 x 5 cm
Materiales/Ingredientes Piedras preciosas de cuarzo citrino y sodalita, flores, cera de soja y Fragancia

Vela mágica de Hope Hare El Sol “Tu eres Luz” hecha artesanalmente con cera de soja natural y ecológica, plantas y flores, fragancia y minerales de cuarzo citrino y sodalita.

EL SOL

Érase una vez, en una tierra muy lejana, el mundo era un caos.

Las estaciones se confundían, las cosechas se echaban a perder y los animales estaban confusos. El Sol, que siempre había sido el encargado de poner orden y equilibrio en el mundo, sabía que había que hacer algo.

Así que, con un rayo de sol y el aroma de la hierba limón, el sol invocó a la liebre para que ayudara a restablecer el equilibrio en el mundo. La Liebre Saltarina era una criatura mágica conocida por su velocidad, agilidad y capacidad para llevar alegría y felicidad allá donde iba. Con un salto y un brinco, la liebre brincaba por la tierra, dejando un rastro de pomelos a su paso.

El aroma del pomelo mezclado con la hierba limón y el calor de los rayos del sol creaban un aroma mágico que llenaba el aire y aportaba una sensación de paz y calma a todo el que lo olía. A medida que la liebre brincaba, reunía criaturas de todas las formas y tamaños para ayudar en la misión de devolver el equilibrio al mundo. Había pájaros y abejas, ardillas y conejos, y algunas hadas traviesas que se unieron a la búsqueda.

Juntos, viajaron a los cuatro rincones del mundo, utilizando aromas mágicos para poner orden y equilibrio en cada estación. En primavera, plantaban nuevas semillas y ayudaban a las flores a florecer. En verano, traían la lluvia a las tierras resecas y refrescaban el calor con suaves brisas. En otoño, recogían la cosecha y se preparaban para el largo invierno. Y en invierno, llevaban calor y luz a quienes más lo necesitaban.

A medida que la liebre y sus amigos viajaban, dejaban un rastro de aroma mágico por todo el mundo tan potente que incluso las criaturas más obstinadas se transformaban, volviéndose más amables, más cariñosas y más en sintonía con el mundo que las rodeaba. Y así, la Liebre saltarina y sus compañeras continuaron su viaje, esparciendo la magia con cada salto. Devolvieron el equilibrio al mundo, creando una armonía que no se había visto en mucho tiempo. Y al final, el Sol les sonrió, complacido por el trabajo que habían realizado para traer paz y alegría al mundo.

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